2016/05/13

  • El hombre, de 85 años, descubrió el defecto durante su ronda matinal por las obras del barrio
  • "He sido oficial de primera durante 45 años y ese encofrado no te va a aguantar, mocé", le espetó al aparejador, que tras parar la hormigonera y darle muchas vueltas admitió que había cometido un error como una casa
Edificio donde han metido la ripavaina

Se llama Plácido Urbano, vive en Burlada y aunque lleva más de dos décadas retirado del andamio, no ha pasado más de un día alejado de una zanja. "Empecé en esto para entretenerme, por afición. Quedaba con los amigos en el ambulatorio y después de la consulta médica de rigor, echábamos la mañana recorriendo asfaltados, obras y socavones. Realizábamos un seguimiento pormenorizado y aconsejábamos a los peones sobre los materiales que debían utilizar, si tenían que echar más arena, si una pared no estaba recta, si necesitaban ayuda para coger un saco... Y eso que era yo el único que se había dedicado a la construcción", rememora el anciano con ojos vidriosos.

De los noventa al boom del ladrillo

"Con el paso de los años la tarea se me acumulaba", continúa. "En verano me llevaba a los nietos para que aprendieran el oficio. Su madre me pedía que los acompañara a la piscina, así que presenciamos la ampliación de Aranzadi y la Agrupación Deportiva San Juan. Cuando llegué a la capital, el 8 de enero de 1945, esas instalaciones ni siquiera existían, y casi todo lo que conoces era campo. Menudo frío que hacía, y andando que iba a todos lados. Por mis manos pasaron la mitad de las viviendas de San Jorge, Azpilagaña o Mendebaldea, y Barañain era sólo un pueblecico", relata Plácido con la mirada perdida. "Ya no se hacen casas como las de antes, ahora son todas de papel", sentencia desencantado.

Burbuja económica y plan E

"Y entonces llegaron los tiempos de bonanza, cada día se fundaba un barrio nuevo y se tiraba la casa por la ventana para comprar un piso. Y los jóvenes a gastar, porque no sabéis hacer otra cosa más que gastar, derrochadores, si hubiéseis vivido una posguerra como yo... En fin, después vino la crisis y lo pasé un poco mal, la verdad, porque el tema se paró mucho y no había ni una grúa ni media por la calle. Ni el plan E de Zapatero me levantó el ánimo. Pero bueno, parece que ahora el sector empieza a remontar, aunque el otro día estuve en Ripagaina y me pasó una cosa... ¿me habías preguntado algo de eso, verdad majo?".

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