Edición solidaria en papel de The Foral Telegraph a favor del Síndrome de Apert

2016/12/09

  • El jurado decidió terminar la competición en empate tras un duelo vibrante entre las parejas rivales
  • Sonaron versiones de A Palo Seko y Jarabe de Palo, y el disco íntegro "Más madera" de Leño
El tukutun y el herrena procedentes de Astigarraga

El Mundial de Txalaparta disputado esta semana en Palos de la Frontera (Huelva) llegó ayer a su punto álgido con la disputa del encuentro decisivo que enfrentaba a los representantes de País Vasco y Navarra, y que, contra todo pronóstico, acabó con ambos finalistas compartiendo el puesto más alto de la tabla. El madrileño Salomón González-Tablas, que ejerció de portavoz del jurado, anunció así el veredicto definitivo: "troncos, estamos impactados, nos ha molado mazo. Como somos incapaces de decidir un ganador porque los dos sois del mismo palo, hemos resuelto que os repartáis el premio a pachas, ya que las dos parejas tenéis madera de campeones".

A caballete entre los ritmos tradicionales y el rock

Los cuatro txalapartaris acataron a raja tabla el dictamen del tribunal, aunque no pudieron disimular el duro golpe que les suposo compartir el galardón. "Ha sido un palo, veníamos a dar el golpe y aunque hemos dejado el listón muy alto, a ver cómo nos repartimos ahora la recompensa", han declarado los ejecutantes navarros Asier y Amaia Herrero, hermanos y naturales de Lesaka, sobre la gratificación de la prueba (una txalaparta de roble). "¿Nos quedamos nosotros las makilak y ellos los tablones? ¿Lo hacemos al revés? ¿O serramos cada cosa? No queremos echar más leña al fuego, pero al que se le ha ocurrido la idea, o es un tarugo o tiene serrín en el cerebro".

En casa de los Herrero, instrumento de palo

En el mismo tono se mostró Olaia, madre de Asier y Amaia, al declarar que sus hijos tenían que haber dado un golpe sobre la mesa en el momento de conocer la resolución: "me da palo por los chicos, porque han demostrado tener muchas tablas sobre el escenario. El niño de pequeño no daba un palo al agua y su hermana era muy traviesa, siempre andaban a palos entre ellos, y al ritmo que llevaban pa' rato me imaginaba yo que iban a acabar paloteando codo con codo en un certamen de esta repercusión", ha recordado nostálgica la amatxo. "Ahora ya no tiene sentido hacer más leña del árbol caído, tocaremos madera para que tengan más suerte en el próximo campeonato de percusión".

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